
Riesgos en la conducta de los adolescentes
Antes de hablar de los riesgos, me gustaría tocar el tema sobre las conductas normales que presentan los adolescentes. En el libro de Arminda Aberastury y Mauricio Knobel, la adolescencia Normal. Explican que los seres humanos debemos pasar por una etapa de cambios para llegar a la adultez, es una etapa que para muchos implica un periodo de pruebas, errores, riesgos, vergüenzas, entre otras, sin embargo, a la hora que se les pregunta ya siendo adultos, como quisieran que sus hijos enfrentarán esta época, son muchos los que responden que muy diferente a como ellos lo vivieron. Es precisamente por esta razón, que los padres, deseamos estar más cerca de nuestros hijos, ser más amorosos, más abiertos, más, más todo. Y a veces, en vez de ayudar sólo asfixiamos.
Regresando a la Adolescencia Normal de Aberastury, ella indica que lo principal en el adolescente es la formación de su identidad. Las dudas sobre quién soy, aparecen en esta etapa. ¿Cómo me verán los otros? Etc. Los chicos entran a la adolescencia llenos de conflictos, dudas, miedos e incertidumbre. Y salen de ella hacia una madurez más estabilizadora ya con carácter y personalidad. Recordemos, de manera esquemática y simple, que el temperamento es nuestra carga personal, está es inconsciente, ejemplo, somos muy risueños o poco risueños, es decir REACCIONES AUTOMÁTICAS. El carácter, lo da la cultura y el ambiente, son los VALORES CONSCIENTES. Y la personalidad es la suma de las dos.
Otra de las características de los jóvenes adolescentes es la tendencia grupal, los chavos desean separarse de sus padres, y cómo hacerlo? Identificándose con los de su clase o sea, sus pares. Tienden a fantasear, su pensamiento es mágico y de está manera se controlan así mismos, es decir, no sacan los impulsos de manera inadecuada si no a través de la fantasía. Es una etapa, donde el cuestionamiento religioso se da, se desubican temporalmente, viven el presente como si no hubiera mañana, hoy estoy destrozado porque me cortó la novia, no hay mañana.
La sexualidad es una de las características más importantes. Empezando con el autodescubrimiento, autoerotismo, contactos simples hasta el comienzo de la sexualidad.
Y si, es normal, odiar a los padres, recuerden que se están despidiendo de ellos para asumir su rol de adultos. Su oposición, sus conductas desafiantes, destructivas, etc. son un reflejo de sus limitaciones limitantes en el pasado, dónde existe un mundo afuera que los necesita más que sus padres. Y por último, no desesperemos, las constantes fluctuaciones de humor y estado de ánimo son normales. La ansiedad y la depresión de esta etapa los acompañarán como muy buenos amigos.
Ahora, que pasa, si los chavos, dan indicio de que una de estás etapas, se extiende más de la cuenta, o que caen en comportamientos fuera de un rango normal de la adolescencia. Hay 5 grandes áreas que los padres deben estar atentos de sus hijos. La nutrición y actividad física inadecuada, actividad sexual que pueda conducir a embarazo no deseado o infección, el uso y abuso de sustancias y las conductas que contribuyan a lesiones no intencionales y violencia (homicidio/suicidio).
La interacción de todos estos aspectos va a determinar la peculiar manera en que cada adolescente resolverá qué grado de riesgos asumirá en sus respuestas adaptativas.
Cabría preguntarse por qué tantos adolescentes adoptan conductas de riesgo que ponen en peligro su salud y hasta su vida. Entre las explicaciones, tiene que ver con que no siempre perciben el riesgo como tal. Por una característica evolutiva propia de este período: el egocentrismo, ellos fantasean “historias personales” en las que no se perciben expuestos a ningún riesgo. Estas historias anulan en ellos el principio de realidad y los llevan a actuar como si esta no existiera o no importara. Tienen una sensación de invulnerabilidad que los hace sentirse inmunes. Es un sentimiento que los lleva a sentirse diferentes y mejores que los demás y, además, especiales: “a mí no me va a pasar”.
Es decir que uno de los factores de riesgo de más peso en este período, es, justamente, la misma conducta de riesgo propia de la adolescencia.
Antes, la etapa de la infancia se destacaba por juegos inocentes, dónde aún los más necesitados , eran protegidos por sus padres y por los adultos, situación que les permitía conservar su mundo de fantasía. Desafortunadamente, la globalización, posee muchas cosas buenas, pero también un mundo oscuro, difícil de digerir. Países que se encontraban seguros y protegidos para el mundo infantil, hoy se ven quebrantados por seres (generalmente varones) que atacan a lo más preciado de la vida, la niñez e inocencia. Tal es el caso de la pornografía infantil, basta con escribir en el buscador de Google “estadísticas de pornografía en el mundo”, para que se desplieguen 188,000 resultados, sólo en el 2021.
Uno de los sitios, hace del conocimiento público, que el 60% de la pornografía infantil que se consume en internet y en el mundo es “de origen mexicano”. Un estudio de la UNICEF en 2017, detalló que 15 millones de mujeres en el mundo entre 15 y 19 años habían sido abusadas sexualmente. Y un dato más estremecedor, es el estudio de INHOPE, donde señala que el 90% de los delitos sexuales son en contra de mujeres y en el 79% de los casos involucran a niños y niñas entre 3 y 13 años. Sin mencionar las atrocidades que se pueden encontrar en la “deep web”. Ahora, habrá que sumarle a las estadísticas el incremento inusual de explotación de menores en la red a partir de la pandemia social que estamos viviendo. Una red de delincuentes, se dan a la tarea diaria de contactar,
manipular y engañar a niños y jóvenes para convocarlos, haciéndoles creer que se encuentran en grupos seguros y de pares. A este delito se le conoce como “grooming” (engaño pederasta).
Hoy en día los chavos están más expuestos que antes a las comparaciones, al bullying y a los peligros de la Web, más una familia fracturada y disfuncional, más la falta de herramientas de afrontamiento, pueden desarrollar jóvenes con predisposición a sufrir depresión. Recordemos que en la depresión, se pierde la desesperanza, más alguno o varios de los factores antes mencionados pueden empujar a los adolescentes a ideas suicidas o hasta cometer el suicidio.
Por último, recalcar que los suicidas NO quieren morir, sino que, desean intensamente dejar de sufrir.
Bárbara A. Briseño Senosiain Psicología Clínica y Psicoterapia
Los niños y la COVID-19: Un panorama psicológico
Tuvimos el placer de participar con ADN40 en el programa “El Chocho” al conversar sobre el impacto que ha tenido la pandemia por COVID-19 en los niños.
Ver más
Mi papá y yo
La presencia del padre tiene un impacto vital en el desarrollo de la autonomía e independencia emocional. Padre y madre hacen un complemento para dar afecto, marcar pautas, reglas y generar confianza en un ambiente favorable para el crecimiento del niño.
Es importante mencionar que desde qué el niño nace, el papá deberá empezar a construir un vinculo afectivo, en donde se deberá dedicar calidad en tiempo; ya que el padre es la primera imagen masculina que tendrá el niño.
Un papá que desea darle una buena enseñanza a su hijo deberá de ser coherente en sus acciones, así como en sus palabras, mostrar interés en lo que al niño le importa, estar al pendiente de sus estudios, su salud y en ciertas actividades deportivas para favorecer la confianza a medida que su hijo va creciendo.
La interacción de padre e hijo podrá ser mediante el juego ya que esto puede favorecer a que el niño explore y aprenda sobre sus emociones, la tolerancia a la frustración y la interacción con el mundo exterior, el papá suele ser una imagen de fortaleza y de seguridad. Las conversaciones deberán de ser darse con un trato cercano, con escucha activa y abiertos a los intereses e inquietudes de los niños.
Ver más
Cuidado emocional en la niñez
En los primeros años de vida se posee una importante plasticidad cerebral, por lo tanto es una etapa importante, ya que el aprendizaje es la base principal del desarrollo cognitivo.
Dar educación emocional a los niños, es irles enseñando a enfrentarse a los problemas que se les van a ir presentando a lo largo de su vida. Si hablamos de inteligencia emocional, nos referimos a las habilidades que sirven para reconocer nuestras emociones y así gestionarlas. Esta acción les permite incrementar la percepción del control sobre aquellos que les ocurre esto es para un adecuado desarrollo de su autoestima y autoconcepto.
Él enseñarles a compartir y expresar sus emociones sin ser criticados ni juzgados ayuda al desarrollo social y hacer niños con una tolerancia a la frustración adecuada. El tener amigos los hace sentir parte de un grupo y es otra forma de sentir apoyo, pueden compartir experiencias, otro tipo de intereses etc.
¿Cómo cuidar la salud emocional de los niños?
Muestras de cariño: Es fundamental que los niños sientan el cariño de sus padres, no solo con palabras, si no también gestos, abrazos y besos.
Enseñarles a comprender sus emociones: Los niños también siente enojo, miedo y no son capaces de entender, a qué escucharlos para que se sientan apoyados y puedan reflexionar sobre la emoción.
Límites: El poner limites a tiempo es fundamental para su desarrollo emocional, ya que esto los puede ayudar a tener una buena tolerancia a la frustración.
Escucharles: Los niños también tienen sus propias opiniones y es esencial la escucha activa, observa en lo que dicen, cómo lo dicen, y haz preguntas para que ello se sientan escuchados.
Señales físicas: Sueles manifestarse los problemas emocionales por medio de problemas para dormir, dolor estomacal, nausea, en ocasiones dolores de cabeza.
Pasar tiempo con ellos: Disfruta de ellos, pasea, juega lee, inventa juegos.
En caso de que sea necesario acude al psicólogo con tu hijo, para que le ayude a conocer, controlar y expresar sus emociones.
Ver más
¿Qué es la felicidad?
Satisfacción, emoción, sentimiento, estado, equilibrio…
Gil & Muñoz (1917), definen la felicidad como una sensación con la vida que impregna y permanece durante periodos de tiempo más largos. Para ellos, es la forma más fácil de medir que también te va en la vida. Sin embargo, es difícil saber si realmente somos felices, ya que su concepción está íntimamente ligada a la personalidad y la experiencia de cada persona. Existen tantas variables que pueden aumentar o disminuir la felicidad que puede ser difícil identificarla.
Comencemos por la infancia, la etapa de vida que supuestamente debe ser una época llena de felicidad, pero en realidad ¿es así? Se podría afirmar que ¿todos los niños son felices? Un estudio, donde se analizó la felicidad de los niños, concluyó, que para los infantes, la felicidad, es un emoción intensa y pasajera, acompañada de relaciones sanas con sus figuras significativas. Un bebé que es recompensado de manera natural y segura a sus necesidades, desarrollará emociones placenteras que más delante se convertirán en estados de felicidad. Si las respuestas de los cuidadores primarios o figuras significativas presentan sincronía, reciprocidad (Craig, 1992) y empatía, seguramente, ese niño se sentirá feliz. De las misma forma, se asegura que para ser feliz, uno debe ser reconocido, legitimarlo como ser humano, aceptarlo como persona, validarlo y satisfacer sus motivaciones y necesidades.
Desafortunadamente, en los sistemas patriarcales, donde aún se sigue justificando la violencia, los niños y sobre todo las niñas son las más vulnerables. De manera premeditada interrumpen su inocencia y les arrancan esos momentos de felicidad, remplazándolos por displacer.
Los adultos, ligan más la felicidad, a lo que poseen. Desde la antigüedad, a la felicidad la asocian con la cobertura de las necesidades básicas.
Cabe mencionar que Aristóteles, refirió, que el fin supremo del hombre es la felicidad y no solo la satisfacción de los placeres. Destaca que “por su naturaleza todo ser humano, desea ser feliz, un deseo universal, ahora y antes; aquí y allá.” De allí que para Kant, la felicidad debía ser el fin universal de los hombres. Así, entre los kantianos, la felicidad no dependía del destino, ni de los demás, mucho menos de Dios, “sino del comportamiento y carácter propio de una persona”.
Para Lieberman (1970), define la felicidad como “la disposición y la actitud positiva que se tiene ante la vida”.
Se puede resumir, que para ser feliz, se debe tener una crianza sana, desapegarse de lo material y vivir la felicidad como los niños, en estados intensos y pasajeros que dependen de la actitud que le demos a nuestras experiencias de vida.
Ver más
¿Conoces qué es el síndrome de burn out?
El síndrome de Burnout (SB) o síndrome de sobrecarga, fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como un factor de riesgo para la salud mental, por las consecuencias físicas, cognitivas y emocionales que conlleva.
Es un proceso en el cual las personas se encuentran agotadas emocionalmente y físicamente, experimentado una falta de energía o motivación para desarrollar las actividades con normalidad. Las personas se viven con un grado elevado de estrés, y dejan pasar un largo periodo de tiempo sin atenderse y sin llevar estrategias de autocuidado.
El SB se puede presentar en diversas áreas, sin embargo se ha identificado en el área laboral y de salud. En el área laboral, se presenta en aquellas personas que durante un periodo de tiempo han experimentado un alto nivel de ansiedad debido a las múltiples actividades que tiene que desempeñar. La persona con SB posiblemente dará un servicio deficiente a en su trabajo, será inoperante en sus funciones o tendrá mayor ausentismo, exponiendo a la institución en que labora a pérdidas económicas y fallos para alcanzar sus metas.
En el área de salud, se han identificado en aquellos cuidadores primarios de pacientes con enfermedades degenerativas o que requieren una atención la mayor parte del tiempo por presentar un grado de dependencia. Se pueden presentar en el personal de salud o en cuidadores primarios, como un miembro de la familia. En el contexto de la pandemia por COVID-19, se ha visto un incremento de este síndrome debido a la sobrecarga que experimenta el personal de salud.
Backus y Heyn (2017), mencionan algunos signos y síntomas del estrés y la carga del cuidador, los cuales se pueden dividir en las siguientes áreas:
- Física: fatiga, agotamiento, problemas para dormir, disminución de la fuerza y resistencia
- Psicológica: irritabilidad, ira, depresión, incapacidad para concentrarse, dificultad para recordar.
- Financiera: pérdida de empleo o dificultad para mantener las responsabilidades laborales
- Social: tendencia al aislamiento
¿Existe tratamiento para el SB?
Intervenciones orientadas al bienestar y establecimiento de las habilidades de afrontamiento del cuidador. Se ha visto que el conocimiento sobre la enfermedad y aprender a reconocer los comportamientos alterados subyacentes de la enfermedad, puede ser muy útil para disminuir los niveles de ansiedad en el cuidador (Sörensen el al., 2002; Zarit, 2008).
Intervenciones psicoterapéuticas, principalmente aquéllas enfocadas en la modificación del comportamiento: las técnicas cognitivo-conductuales favorecen la restructuración cognitiva y modifican los pensamientos negativos que afectan al cuidador, mejorando en éste su calidad de vida y disminuyendo sus niveles de sobrecarga y depresión (Losada-Baltar, Izal-Fernández de Trocóniz, Montorio-Cerrato, Sörensen et al., 2002; Vázquez, Otero, López, Blanco & Torres, 2010; Zarit, 2008).
Intervención enfocada a mejorar el rendimiento cognitivo disminuido en cuidadores de pacientes dependientes expuestos a estrés crónico. Las personas pueden presentar errores constantes de atención, memoria, fluidez verbal, entre otras.
El mejor lugar para identificar dichos síntomas es el consultorio con un especialista, debido a que los cuidadores suelen acompañar a sus pacientes a las citas médicas, por lo que el profesional de la salud podrá realizar preguntas sobre las principales áreas de riesgo, cómo se están manejando y cuánta carga o estrés están experimentando. Es un espacio en el que se puede evaluar la capacidad de los cuidadores para ayudar a su paciente, así como determinar qué tan bien los cuidadores se cuidan a sí mismos y a sus propios problemas de salud, y si tiene periodos de descanso del cuidado. Existen escalas como cuestionarios, que ayudan al diagnóstico y a la pronta intervención (Zarit, 2008).
Si te identificaste con alguno de estos síntomas y tienes más dudas o comentarios sobre el Síndrome de Burn Out, no dudes en contactarnos.
Ver más
Ruptura amorosa durante pandemia
Una ruptura amorosa se vive como un duelo, ante la pérdida de la pareja y su significado en el día a día de las personas que lo experimentan. No es una tarea sencilla, ya que de acuerdo a lo que menciona el psicólogo Guy Winch en su libro “How to fix a broken heart”, el dolor en una ruptura en términos cerebrales se vive como una adicción en síndrome de abstinencia, en donde la mente nos va a querer decir que la persona era perfecta pero no es cierto; y tampoco lo era la relación. Sin embargo, nuestra mente se aferra a los recuerdos y a dicha percepción, por lo cual por más que se quiera dejar de pensar en ello, se convierte en un círculo vicioso sin salida.
Si a lo anterior le sumamos la dinámica en una pandemia, donde en ocasiones el tiempo en casa y sin distracciones suele ser abrumador, la mente tiene pocos estímulos para desviar la atención de recuerdos y pensamientos recurrentes; ya que en una ruptura amorosa no sólo se pierde a la persona, sino los planes, actividades en conjunto y red de apoyo, lo cual simboliza un duelo significativo, al cual se le tiene que dar la importancia que requiere para sobrellevarlo de la mejor manera, permitiéndonos sentir tristeza, miedo, enojo, culpa, angustia, entre otras reacciones.
Por lo mismo, se proponen distintas tareas a llevar dentro del proceso de duelo ante una ruptura amorosa en pandemia:
- Ser pacientes con lo que sentimos: evitar la autocrítica y la poca tolerancia de nuestras emociones. Permitirnos estar con nosotros mismos y darle tiempo a nuestro proceso.
- Mantener contacto con familiares y/o amigos: es muy importante no caer en aislamiento, ya que el hablar con otras personas ayuda a distraer nuestra mente y permitirnos ver otros puntos de vista.
- Escribir lo que sentimos: es un medio de expresión muy valioso. Nos ayuda a liberar nuestras emociones, ya que en ocasiones de manera verbal suele ser más complicado y confuso.
- Reflexionar sobre los aprendizajes que te deja esta relación: cada experiencia amorosa nos puede brindar una serie de aprendizajes que por medio de la reflexión podemos visualizar lo que nos gustaría hacer distinto en un futuro.
- Llenar los vacíos que deja la persona con actividades de disfrute: hacer una lista de actividades que dejaste de hacer o qué te gustaría intentar en esta oportunidad de estar contigo mismo. Nunca es tarde para intentarlo.
Lo más importante a recordar al estar viviendo una ruptura amorosa es que aquello que sientes hoy, no durará para siempre. A pesar de que la pandemia impide que se realicen ciertas actividades, se puede aprovechar como una oportunidad para hacer esa pequeña pausa que tu mente, corazón y cuerpo necesitan para voltear y mirarte con amor y compasión. Es válido lo que sientas y entre más te permitas expresarlo, más te das la oportunidad de sanar.
Ver más
Estrés en la pandemia
El covid-19, es una enfermedad que se originó en la ciudad de Wuhan, China. A finales de diciembre de 2019, varias personas comenzaron con síntomas similares a los de una gripa, y con el paso de los días se convertía en neumonía tipo viral, que no cedía ante ningún medicamento. Al investigar sobre quiénes eran los pacientes, se les identificó como distribuidores y comerciantes en un mercado local llamado Huanan, donde se comercializaban mariscos y animales silvestres. El 31 de diciembre del 2019, las autoridades sanitarias de China, alertaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre este brote. Para el 13 de enero del 2020, la OMS reportó el primer caso de covid-19, fuera de territorio chino, por lo que alertó a todos los países a tomar precauciones y medidas para detener su propagación. A pesar de los esfuerzos internacionales, la enfermedad avanzó sin tregua. Para el 11 de marzo del mismo año, la OMS prescribió a la enfermedad covid-19 como pandemia.
Gracias a los medios de comunicación actuales, la información llega de manera inmediata, así que todos los países seguían de cerca el avance de la pandemia suplicando que al llegar a sus territorios fuera más benevolente que de lo que se oía de Europa. El 28 de febrero de 2020, los mexicanos fueron testigos del primer caso en la ciudad de México y casi en paralelo otro paciente en Culiacán. El primer fallecimiento por esta enfermedad se dio el 18 de marzo de 2020. Razón suficiente para que el gobierno tomara medidas preventivas para evitar aún más la transmisión de la enfermedad. Días después se decretó la suspensión de algunos giros económicos al igual que el cierre de escuelas y universidades. El 30 de marzo, se declaró “emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor”. A partir de entonces, a poco menos de cumplir un año, en México, ha habido 2 millones de casos y 177 mil muertos. A nivel global, México ocupa el tercer lugar en mortalidad, más no en número de casos, es decir, la gente que se contagia tiene alta probabilidad de morir. El 24 de diciembre del 2020, comenzó la vacunación para los médicos. Aunque no fue suficiente, por algo se empieza, ya que todos los mexicanos se encuentran con la esperanza de que lleguen más vacunas. Para la 3ª semana de febrero, 1 millón de mexicanos ya se han vacunado con la 1ª dosis.
Al leer lo anterior, muchos habrán sentido ansiedad y estrés, aunque se usan como sinónimos, el primero está más relacionado con una reacción emocional de alerta ante la amenaza, mientras que el estrés está más involucrado con el proceso de adaptación al medio, Los dos son reacciones emocionales, caracterizados por una alta activación fisiológica.
Ante la situación de incertidumbre que se maneja por la pandemia, el estrés puede llegar a ser extremo e incapacitar a la persona. El estrés está íntimamente ligado con las demandas y la presión de la situación (estresores internos o externos), como puede ser la pérdida de seres queridos, el aislamiento de familiares, la escases de recursos, trabajar en áreas covid, perder un trabajo, el confinamiento, las clases en línea, etc., todo esto puede desequilibrar a las personas, si no cuentan con recursos internos que les ayude a lidiar con el estrés.
El estrés es la respuesta natural del ser humano ante situaciones de miedo, tensión o peligro. Forma parte de la vida de toda persona, pero al ser excesivo puede dañar el cuerpo y la mente. Es importante considerarlo como una respuesta y no como una enfermedad. Para esto, hay que saber identificarlo por sus síntomas.
Los síntomas del estrés son:
- Conversación acelerada
- Cansancio, reducción del rendimiento, trastorno de sueño
- Reducción de las defensas
- Trastornos gástricos (úlceras)
- Dolores de cabeza, tensiones musculares
- Trastornos de la concentración
- Inseguridad y miedo
- Aumento de la presión sanguínea, aceleración del pulso
- Hipersensibilidad, erupciones cutáneas
Y para combatir el estrés, es importante, estar alerta de las situaciones generadoras de estrés, identificar la reacción ante la estimulación, aplicar medidas para combatirlo y evitar que supere los niveles óptimos.
Algunas recomendaciones son:
- Consumir una dieta equilibrada y saludable y no comer en exceso.
- Dormir suficientes horas.
- Hacer ejercicio regularmente, ya que es una forma de eliminar sustancias tóxicas, a la vez que se
- Fortalece el sistema circulatorio y muscular.
- Limitar el consumo de cafeína y alcohol.
- Reducir o eliminar el tabaco, así como no consumir drogas.
- Aprender y practicar técnicas de relajación como el yoga, el taichí o la meditación.
- Realizar alguna pausa en la jornada laboral, encontrando el adecuado equilibrio entre vida personal y profesional.
Recuerda, si la pandemia te genera estrés, y sientes que éste te bloquea, te sientes triste o con cansado la mayor parte del tiempo, sientes que nadie te entiende o no cuentas con familiares o amigos que te puedan auxiliar en momentos críticos, no dudes en pedir ayuda profesional.
Ver más
¿Cómo aplicar límites claros a los niños y no morir en el intento?
Antes que nada, es importante conocer cuáles son las características de nuestros hijos para poder poner límites claros.
- Edad, no es lo mismo decirle NO a un niño de dos años, que a un adolescente
- Sexo, a pesar de que la psicología nos lleva a pensar que debemos educar de la misma forma a hombres y mujeres, ser mujer en este país, aún corre riesgo, ya que es difícil cambiar de un día a otro la idiosincrasia del mexicano. Cada vez somos más, que deseamos que esto cambie.
- Físico, un niño grande que uno menudo.
- Temperamento, es innato, se nace con él y es heredado.
- Carácter, se crea con ayuda de los progenitores y el ambiente.
- Personalidad, es la unión entre el temperamento y el carácter.
- Características sociodemográficas, no es lo mismo nacer rico que pobre, no es lo mismo nacer en costa, pueblo, ciudad, etc.
- Posición en la familia, no es lo mismo ser el primogénito, que el de en medio que el Benjamín de la familia.
- Padres, no es lo mismo haber sido muy deseado o ser madre soltera, no es lo mismo ser padre adolescente que padre maduro.
- Expectativas de los padres ante los hijos.
Estas características influyen demasiado en la aplicación de los límites con los hijos.
Paciencia y repetición, los niños de 1 a 3 años de edad, tratará de romper los límites, con la repetición aprenderá a que si y que es lo que no puede hacer.
Se debe ser consistentes, el SI es Si siempre y el No es NO siempre. Los padres deben estar de acuerdo con ello, ya que si no, confunden al niño.
Los mejores límites son el ejemplo, el repetirá lo que ve en casa. Si un adulto dice groserías, seguramente, aprenderá a decir groserías, sería incongruente reprimirlo por ello.
Los límites se aplican por seguridad y después por su educación. También los límites van de acuerdo a lo que se ve, no a lo que es… eres malo!
Rutinas ayudan a poner límites, los cambios confunden a los niños.
La disciplina siempre debe ser amorosa y nunca de manera violenta, con golpes o maltrato o humillación.
Ver más
Arrogancia: #Lady3pesos
Los autores de las teorías basadas en la personalidad, determinan que la motivación se manifiesta cómo:
- Necesidad de competencia y control
- Motivos de logro
- Poder
- Afiliación
- Auto realización
- Necesidades personales
- Pulsión
- Energía psíquica
- Hedonismo
¿Qué motiva a las personas a tener una actitud arrogante con los demás?
Twitter es famoso por exhibir comportamientos inadecuados de algunos sujetos que se muestran groseros, agresivos y que con dolo, humillan a los empleados de tiendas, a policías, a ciclistas, o a cualquiera que se atreva a contradecirlos, o a negarles el acceso (caso de #lady3pesos) o a llamarles la atención por cometer alguna falta, como en el caso de los policías. De igual manera, se ha observado a algunas personas que exigen ser tratados de manera especial, o con rapidez, o con vehemencia, o con exagerado servilismo. Su justificación siempre es la misma: el estar pagando por un servicio. ¿Esto nos convierte en arrogantes?
Me tocó observar en un parque de la ciudad de México, cómo un sujeto con vestimenta deportiva, exigía a su chofer, quien vestía de traje, corbata y zapatos, que recogiera el excremento de su perro. ¿Qué motivó a este señor a devaluar de esa manera a su empleado?
Al parecer, la arrogancia es motivada por un rasgo de la personalidad de las personas quienes desean ante todo, diferenciarse del “otro”, usan su necesidad de control, a través del poder que les atribuye su posición de privilegio. También, existen aquellos, que a su vez son devaluados por sus jefes o por sus padres, quienes repiten el patrón, sin pensar en reparar y mostrar más empatía.
Lo bueno que es abogada. #Lady3Pesitos#LadyChicharronEnSalsaVerde#Walmart pic.twitter.com/8UYwePa497
— Fabian Ruiz (@ruizfabian06) August 29, 2020
Regresemos a la chica del vídeo del Wallmart, ella se ve muy ofuscada, fuera de control, insulta a la persona de seguridad, devaluando su trabajo, humillándolo y hasta intenta golpearlo. Es probable que no estuviera consciente de lo que decía y hacía, su irritación la cegó hasta conducirla a comportarse irracionalmente. Y como si no fuera suficiente su deplorable actuación, acaba por denigrar un alimento, con el que todos los mexicanos nos identificamos y nos sentimos igual de ofendidos. Al parecer, sus defensas psicológicas no la protegieron y no pudo autoregularse, por lo tanto perdió su equilibrio emocional. El daño personal, social y laboral, fue letal gracias al linchamiento digital, que la expuso de manera burda.
Para concluir, si esta chica, hubiera solicitado ayuda psicoterapéutica al primer evento de ira, hubiera conocido las motivaciones que la llevan a actuar de esta manera y pensar en la repercusión de sus actos. También, hubiera trabajado con la deficiencia en su control de impulsos. Y por último, hubiera fortalecido sus recursos de afrontamiento, tolerancia y frustración. Lastimosamente, el daño está hecho y el hubiera no existe.
Ver más