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Ruptura amorosa durante pandemia
Una ruptura amorosa se vive como un duelo, ante la pérdida de la pareja y su significado en el día a día de las personas que lo experimentan. No es una tarea sencilla, ya que de acuerdo a lo que menciona el psicólogo Guy Winch en su libro “How to fix a broken heart”, el dolor en una ruptura en términos cerebrales se vive como una adicción en síndrome de abstinencia, en donde la mente nos va a querer decir que la persona era perfecta pero no es cierto; y tampoco lo era la relación. Sin embargo, nuestra mente se aferra a los recuerdos y a dicha percepción, por lo cual por más que se quiera dejar de pensar en ello, se convierte en un círculo vicioso sin salida.
Si a lo anterior le sumamos la dinámica en una pandemia, donde en ocasiones el tiempo en casa y sin distracciones suele ser abrumador, la mente tiene pocos estímulos para desviar la atención de recuerdos y pensamientos recurrentes; ya que en una ruptura amorosa no sólo se pierde a la persona, sino los planes, actividades en conjunto y red de apoyo, lo cual simboliza un duelo significativo, al cual se le tiene que dar la importancia que requiere para sobrellevarlo de la mejor manera, permitiéndonos sentir tristeza, miedo, enojo, culpa, angustia, entre otras reacciones.
Por lo mismo, se proponen distintas tareas a llevar dentro del proceso de duelo ante una ruptura amorosa en pandemia:
- Ser pacientes con lo que sentimos: evitar la autocrítica y la poca tolerancia de nuestras emociones. Permitirnos estar con nosotros mismos y darle tiempo a nuestro proceso.
- Mantener contacto con familiares y/o amigos: es muy importante no caer en aislamiento, ya que el hablar con otras personas ayuda a distraer nuestra mente y permitirnos ver otros puntos de vista.
- Escribir lo que sentimos: es un medio de expresión muy valioso. Nos ayuda a liberar nuestras emociones, ya que en ocasiones de manera verbal suele ser más complicado y confuso.
- Reflexionar sobre los aprendizajes que te deja esta relación: cada experiencia amorosa nos puede brindar una serie de aprendizajes que por medio de la reflexión podemos visualizar lo que nos gustaría hacer distinto en un futuro.
- Llenar los vacíos que deja la persona con actividades de disfrute: hacer una lista de actividades que dejaste de hacer o qué te gustaría intentar en esta oportunidad de estar contigo mismo. Nunca es tarde para intentarlo.
Lo más importante a recordar al estar viviendo una ruptura amorosa es que aquello que sientes hoy, no durará para siempre. A pesar de que la pandemia impide que se realicen ciertas actividades, se puede aprovechar como una oportunidad para hacer esa pequeña pausa que tu mente, corazón y cuerpo necesitan para voltear y mirarte con amor y compasión. Es válido lo que sientas y entre más te permitas expresarlo, más te das la oportunidad de sanar.
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#noBajemosLaGuardia

La muerte en tiempos de COVID-19
Un proceso de duelo ante la pérdida de un ser querido suele tener las características de ser doloroso y difícil de afrontar; entre más fuerte sea el vínculo, más complicado puede llegar a ser aceptar y afrontar una despedida.
El tiempos de COVID-19 los procesos de despedida suelen ser más complicados debido a las condiciones en las que nos encontramos y al poco o nulo contacto que se tiene entre paciente y familiares. Comúnmente la forma en la que se aborda la muerte de un paciente hospitalizado es por medio del contacto físico y palabras de despedida al ser querido dentro de la habitación previo o posterior a su fallecimiento.
Sin embargo, actualmente los pacientes que se encuentran hospitalizados en el área de terapia intensiva, intubados y muchas veces bajo efectos de sedación dificulta la comunicación con el medio externo; ya que los familiares tienen prohibido permanecer en las instalaciones, lo cual puede llegar a incrementar la sensación de incertidumbre y el miedo a lo que pueda llegar a suceder. Con base a mi experiencia, he podido observar en los familiares de pacientes con COVID-19 un alto nivel de angustia hacia lo que se imaginan como un desenlace catastrófico.
¿Qué se puede hacer en esos casos para humanizar los procesos y protocolos de despedida ante un mal pronóstico?
- Abordar las preocupaciones de los familiares para que ellos puedan verbalizar la muerte del paciente con una alta probabilidad de que suceda.
- Acompañarlos en la preparación de medidas a tomar ante distintos panoramas (por ejemplo, en caso de fallecer), con el objetivo de generar una anticipación a dichos eventos y que puedan tener claridad sobre los pasos a seguir en caso de que sucediera (documentación, funeraria, pendientes del paciente).
- Generar un proceso de despedida con distintos recursos, utilizando el que mejor se adapte al familiar. Pueden ser por medio de cartas, videos, audios, entre otros.
- Tener una adecuada comunicación con el personal médico para que por medio de ellos se pueda facilitar el ingreso de los familiares (en caso de que el hospital lo permita) o la transmisión de los recursos previamente mencionados al paciente.
- A pesar de que el paciente pueda estar inconsciente por niveles de sedación elevados, es importante mencionarle a los familiares que aún así la persona puede tener probabilidades de escuchar o percibir ciertos estímulos y que la finalidad de elaborar un proceso de despedida genera un efecto positivo en la elaboración del duelo.
Estas estrategias son medidas que se pueden considerar como saludables en un proceso de despedida estructurado ante las posibilidades de los familiares y de lo que se permita en la institución donde el paciente se encuentre hospitalizado. Sin embargo, se pueden adaptar a la situación y recursos con los que la familia y su medio cuenten. En caso de estar viviendo una situación similar, no dudes en contactarnos.
Psic. Rossy Aguilera Valdés
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Procrastinación
¿Cuántas veces no hemos escuchado o incluso mencionado la frase “lo dejo para después” y cuando ese después llega, se nos acumulan otros pendientes y terminamos por estresarnos o angustiarnos por lo no terminado?
La palabra procrastinar proviene del latín “pro” que significa adelante y “Cristinus” que hace referencia al futuro. Por lo tanto, cuando pensamos en realizar algo que tenemos pendiente y lo “dejamos para después”, sería recomendable preguntarnos “¿qué me está llevando a postergar?”.
Comúnmente, la procrastinación/postergación se deriva de un miedo asociado con un pensamiento sobre lo que creemos que puede suceder si hacemos eso que tanto tememos, es por eso que se hace referencia al futuro. Entonces, ¿qué sucede después?
Si pienso en algo que me está generando miedo, por lo general voy a querer evitar que eso que tanto temo se haga realidad. Es en ese momento donde la postergación aparece y lo que provoca, es que generemos la tendencia a evitar para no sentir malestar o incomodidad.
¿Qué puedo hacer para dejar de procrastinar?
– Empieza por hacer una lista sobre las cosas o temas que actualmente has estado postergando
– Contesta la pregunta ¿a qué le temo? ¿qué quiero evitar?
– Toma acción y enfrenta tus miedos
– Evalúa el resultado de lo que sucedió y de cómo te sentiste, así como de lo que hiciste para resolverlo
Lo más difícil es comenzar, por lo cual es recomendable que inicies con tareas sencillas y así poco a poco ir obteniendo mayor seguridad con tareas más complejas. La incomodidad es parte de nuestra vida, entre más habitual sea enfrentarla con cotidianidades, suele ser más ligera la percepción del día a día.
“Mientras esperas vivir, la vida pasa”
Walter Riso
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¿Cómo puede ayudarme un psicólogo de la salud?
Es muy probable que ésta pregunta llegue a surgir, ya que al escuchar hablar de un psicólogo podrías llegar a pensar que es para “gente loca”, “yo me siento bien”, “¿de qué me sirve hablar de mis problemas con otros?”, etc. Pero muy pocas veces nos detenemos a observar que nuestras emociones tienen gran impacto en nuestra salud y enfermedad. Como sociedad he podido observar que en muchas ocasiones tendemos a acudir con un especialista cuando ya existe dolor o complicaciones de por medio; y pocas veces acudimos como mecanismo de prevención.
La psicología de la salud ha tenido un gran impacto y evolución en los últimos años, en los cuales se ha ampliado la gama de posibilidades de actuar y apoyar a pacientes en distintas fases relacionadas con la enfermedad. A continuación, te comparto una lista de posibilidades en las cuales un psicólogo de la salud te puede orientar:
- Promoción de la salud: orientada principalmente en la educación sanitaria, el control de variables afectivas y conductas basadas en el cuidado de tu salud.
- Prevención: orientada en la psicoeducación y modificación de conductas y hábitos de riesgo, así como en la detección e intervención precoz de la enfermedad, o en la disminución de secuelas y/o recaídas.
- Evaluación: en el tratamiento y rehabilitación de trastornos específicos, principalmente cardiovasculares, del sistema nervioso central, gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos, renales, visuales, endocrinos, inmunitario, ginecológicos, sexuales, alimentarios, del sueño, dolor crónico, cáncer, entre otros.
En ocasiones la pregunta puede ser la siguiente “¿cómo le hago para conocerme mejor?”; es por eso que acudir con un psicólogo de salud favorece dicha conciencia por medio de orientación y acompañamiento, en donde puedas establecer y lograr objetivos a corto, mediano y largo plazo a beneficio de tu salud. Muchas veces podemos dedicar nuestro tiempo y energía en el cuidado de otros o a depositar nuestra salud hasta el último en nuestra lista de pendientes, pero lo importante a considerar es que nunca es tarde para generar cambios que beneficien nuestro cuerpo y mente.
Y esto es sólo el comienzo, nos seguiremos leyendo. No dudes en contactárnos si quieres atención personalizada.
Hasta la próxima.
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