
Procrastinación
¿Cuántas veces no hemos escuchado o incluso mencionado la frase “lo dejo para después” y cuando ese después llega, se nos acumulan otros pendientes y terminamos por estresarnos o angustiarnos por lo no terminado?
La palabra procrastinar proviene del latín “pro” que significa adelante y “Cristinus” que hace referencia al futuro. Por lo tanto, cuando pensamos en realizar algo que tenemos pendiente y lo “dejamos para después”, sería recomendable preguntarnos “¿qué me está llevando a postergar?”.
Comúnmente, la procrastinación/postergación se deriva de un miedo asociado con un pensamiento sobre lo que creemos que puede suceder si hacemos eso que tanto tememos, es por eso que se hace referencia al futuro. Entonces, ¿qué sucede después?
Si pienso en algo que me está generando miedo, por lo general voy a querer evitar que eso que tanto temo se haga realidad. Es en ese momento donde la postergación aparece y lo que provoca, es que generemos la tendencia a evitar para no sentir malestar o incomodidad.
¿Qué puedo hacer para dejar de procrastinar?
– Empieza por hacer una lista sobre las cosas o temas que actualmente has estado postergando
– Contesta la pregunta ¿a qué le temo? ¿qué quiero evitar?
– Toma acción y enfrenta tus miedos
– Evalúa el resultado de lo que sucedió y de cómo te sentiste, así como de lo que hiciste para resolverlo
Lo más difícil es comenzar, por lo cual es recomendable que inicies con tareas sencillas y así poco a poco ir obteniendo mayor seguridad con tareas más complejas. La incomodidad es parte de nuestra vida, entre más habitual sea enfrentarla con cotidianidades, suele ser más ligera la percepción del día a día.
“Mientras esperas vivir, la vida pasa”
Walter Riso
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Pensando en mamá
Los invito a cuestionarse sobre lo que es ser madre y sobre la importancia de a quien llamamos mamá.
“Doce años atrás
cuanto tuve que irme
dejé a mi madre junto a la ventana
mirando la avenida
ahora la recobro
sólo con un bastón de diferencia
en doce años transcurrieron
ante su ventanal algunas cosas
desfiles y redadas
fugas estudiantiles
muchedumbres
puños rabiosos
y gases de lágrimas
provocaciones
tiros lejos
festejos oficiales
banderas clandestinas
vivas recuperados
después de doce años
mi madre sigue en su ventana
mirando la avenida
o acaso no la mira
sólo repasa sus adentros
no sé si de reojo o de hito en hito
sin pestañear siquiera
páginas sepias de obsesiones
con un padrastro que le hacía
enderezar clavos y clavos
o con mi abuela la francesa
que destilaba sortilegios
o con su hermano el insociable
que nunca quiso trabajar
tanto rodeos me imagino
cuando fue jefa en una tienda
cuando hizo ropa para niños
y unos conejos de colores
que todo el mundo le elogiaba
mi hermano enfermo o yo con tifu
mi padre bueno y derrotado
por tres o cuatro embustes
pero sonriente y luminoso
cuando la fuente era de ñoquis
ella repasa sus adentros
ochenta y siete años de grises
sigue pensando distraída
y algún acento de ternura
se le ha escapado como un hilo
que se le ha escapado como un hilo
que no se encuentra con su aguja
cómo quisiera comprenderla
cuando la veo igual que antes
desperdiciando la avenida
pero a esta altura qué otra cosa
puedo hacer yo que divertirla
con cuentos ciertos o inventados
comprarle una nueva tele
o alcanzarle su bastón”.
Mario Benedetti
¿Cómo se siente ser madre?
Si lo eres hagamos el ejercicio de memoria para remontarte a cómo fue desde un principio que pensaste y te percataste de esa sensación y cómo es en cada etapa que haz vivido; si no eres madre al menos tratemos de colocarnos en aquel espacio empático e imaginativo.
Al embarazarte, probablemente llegaste con el velo de una idea previa sobre lo que esperabas o creías que sería ser mamá, así como el estar posibilitada y limitada por tu contexto en un país, en una cultura y familia. Es una idea que es creada desde lo absorbido en tu propia historia y los ejemplos del mundo que llegaste a asir asi como también llegaste atravesada por un contexto que involucra tu vida de pareja y apoyo familiar de ese momento, las posibilidades económicas y de información, así como una salud física y emocional… ante ti todas estas eran herramientas y también obstáculos a sortear.
¿Sigue siendo tu idea la misma una vez que has tenido hijos?
Inevitablemente surge una transformación en la vida llegando a aprender y entender poco a poco al ser confrontada por sostener a un hijo en brazos. Más allá de la pulida imagen de las historias del cine o lo que nos han narrado como ideales, es cierto que tener hijos confronta de manera natural con miedos, dolores y sensaciones de culpa pero también es cierto que otorga fuerza y la posibilidad de un crecimiento en esa parte personal a lo largo de todo ese trayecto pues es parte de la esencia más natural y profunda de nuestra existencia… no hay vida sin una madre.
Algunos testimonios dicen:
“me di cuenta de lo frágil que era mi hijo… tan indefenso y dependiente de mí”; “cuando lo vi entendí que yo ya no me pertenecía… lo que hacía o no hacía era para alguien más”.
¿Es lo mismo ser madre a tener una función materna?
No es lo mismo pues ser madre obedece tanto a cargar en ese vientre el desarrollo y maduración como al parto mismo en donde observamos un acto físico y también mental que involucra un organismo con la complejidad poética de su biología, una armonía en un suceso plagado de la influecia de hormonas y su efecto en una anatomía y fisiología que da paso a la vida. La función materna conlleva el recibiemiento de una mente y es el actuar de aquel ser que sostiene al bebé dando ese afecto y cuidado, esa protección y amor que permiten generar un vínculo donde el bebé pueda desarrollarse y madurar teniendo poco a poco la posibilidad de ir controlando y haciendose sensible de su cuerpo y sus emociones madurando su comprensión de sí mismo y el mundo en ese impulso natural que lo dirige a obtener palabras, aprender a moverse, a sentir e involucrarse con el mundo.
Claro que el ser madre y la función materna están ligados pero es cierto que también un padre puede tener una función materna, una hermana o hermano, abuela o abuelo, tía o tío, A través de ello enseñan a esa mente traduciéndole el mundo y otorgándole un significado que va desde lo más sencillo nombrando los objetos en sus colores o formas hasta saciando lo más complejo de la curiosidad en cada etapa de la vida como lo es el amor, lo social o lo religioso. También estos seres queridos son un ejemplo pues el modo en que ellos manejan sus emociones e interpretan su mundo son modelos en los que el niño aprende, de ahí la importancia de la salud y las posibilidades emocionales que tienen los más cercanos a esa nueva vida.
¿Qué entendemos con eso?
Pensemos en aquellas formas en que utilizamos la palabra “madre”; dando uno o tantos significados tales como una pertenecnia, identidad, un lugar de riqueza y crecimiento. Cuando hablamos entre frases de una madre tierra, una madre patria, un lenguaje materno inclusive la madre de los miedos… ¿a qué aludimos? a mayor o menor grado nos hablamos alegóricamente de un principio y un espacio en donde se forma y madura. la palabra madre es una de las palabras más antiguas de la humanidad y de las más antiguas en la vida personal de cada ser humano.
Parte de la función materna tiene que ver con enseñar a manejar al hijo sus propias ansiedades. partamos de la siguiente idea, mucho del mundo se vuelve frustrante pues no es siempre como uno quisiese y esto es algo con lo que tenemos que lidiar a diario y desde un inicio al generarse en nosotros necesidades, sobretodo en los primeros momentos de la vida al estar sumidos en la incertidumbre y desconociendo cómo funcionan las cosas impedidos por la propia fragilidad del cuerpo y la mente. Un niño en gran medida no comprende muchos de los riesgos iniciales a los que se enfrenta asi como constantemente se ve confrontado por prohibiciones que cobrarán mayor significado en el transcurso de su vida pero que inicialmente llegan a ser origen de ansiedad y frustración. Pongamos el ejemplo de un niño que se ve atraido por un objeto peligroso desconciendo el riesgo del mismo tal como un cuchillo o una toma de corriente que por su forma o color se vuelven un objeto a explorar pero al que se ve impedido por el riego al ser detenido por un ser querido que se de la tarea de cuidarlo, posiblemente aquel niño se sienta frustrado y lo manifieste y es allí en donde es vital el modo en que se le enseñe a manejar dichas sensaciones pues estas enseñansas parecen parte de algo que llegará a repetir el resto de su vida haciendo suyo lo que vino alguna vez de afuera; hay madres y padres que al notarlo frustrado le explican y buscan hacerlo entender sobre el riesgo del que lo limitaron, hay padres y madres que buscan distraerlo con otro estímulo mostrándole algún juguete o cantando, hay padres y madres que se pueden sentir saturados y ansiosos por sí mismos y gritan o agreden para cayar la ansiedad de aquel niño… en realidad durante la vida se oscila entre todas estas maneras a distintos grados dependiendo de cómo se sienta uno como padre o madre en cada ocasión que aquel hijo se muestre frustrado desde un berrinche, un llanto con dolor o un enojo. En la vida del niño al tropezar y rasparse habrá algunos que repitan la misma frase que le decían sus padres para clmarse, en la vida adulta ante algún problema habrá quien busque explicarse soluciones, habrá quien busque dsitraerse o habrá quien grite y se exaspere representando mucho de aquello que internalizó en sus primeras etapas. claro que reducir a algo tan simple la maduracion y la crianza es imposible pero es parte de lo que nos conforma y de aquellos pesares o placeres en la vida.
Vocalizar y escuchar madre hace un recordatorio de que hay un origen, un principio que está enraizado en lo más profundo de nuestra naturaleza existiendo como parte de lo perpetuo de la vida humana. Vale la pena preguntarnos cuán importante es para nuestras vidas la influencia de nuestra madre y cuán importante es para nuestros hijos la forma en que se es madre.
Otro diez de mayo va pasando y resurge la fecha del año en que se ha elegido conmemorar a las madres durante eligiendo en esta ocasión y esta etapa de nuestra historia esta fecha, desde este México. sea en festivales o concurridos espacios para reunirnos o la intimidad de nuestros hogares hoy se celebra a las madres. Un trabajo arduo sin hora de entrada o salida que enriquece tanto y del que depende tanto. De manera contemporanea lo celebramos desde 1865 a petición de Anna Jarvis, pero realmente siempre la hemos conmemorado a lo largo de nuestra historia, de múltiples maneras y con múltiples símbolos en las diversas culturas y simpre lo haremos pues parte de lo que nos hace humanos. Aprovechemos estas breves reflexiones sabiendo el gran valor que ser madre implica y lo digno de darle su atención y reconocimiento como algo que no se limita a un día al año cuidando de nuestra propia salud mental como madres e hijos y para nuestras madres e hijos pues es allí en el seno materno en donde existe la oportunidad de dar el mejor origen e impulso posible a las siguientes generaciones.
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Soltería como elección
“Soltería como elección”
Actualmente, escuchamos a mujeres jóvenes decir que han decidido estar solteras. Algunas de ellas eligen llevar un estilo de vida que les ofrezca desarrollarse profesionalmente sin tener ataduras a hombres, quienes pueden en algunos casos ser celosos, dependientes o machistas, lo que conllevaría a presentar relaciones conflictivas.
A pesar de la decisión que puedan tomar estas jóvenes adultas, continúa prevaleciendo el hecho de seguir siendo, la nuestra, una sociedad patriarcal, donde las féminas tienen un rol predeterminado que las lleva a ejercer una identidad aceptada. Para Erickson, al no cumplirse esas tareas, la mujer caerá en aislamiento y experimentará un vacío emocional y social. Otra justificación que en ocasiones se escucha, es que en México hay más mujeres que hombres. Las estadísticas del Inegi muestran que en el censo del 2010, el número de solteras fue un poco más de 14 millones contra 15.5 millones de hombres. Ante esto, podemos concluir que sí hay hombres solteros y disponibles. Entonces cual será la razón por lo que se encuentran solteras?
La autora costarricense Cecilia Villareal, hace una análisis de reflexión para explicar el fenómeno de la Soltería en mujeres de mediana edad. Ella comenta y cita a Barragán quien señala, “que para comprender el fenómeno de la soltería es necesario tomar en cuenta, por un lado, el cambio de actitud de la mujer ante la relación de pareja, la búsqueda de individuación y la autonomía personal; y por otro lado, la sensación de mayor libertad individual de algunas mujeres para vivir y actuar independientemente de la familia tradicional”.
Por otro lado, podemos señalar que no solo las mujeres han transformado su esquema de valores en relación a la vida en pareja, los hombres también lo han hecho. Las expectativas de los hombres hoy en día son diferentes que en tiempos pasados. Ellos hoy, le temen a las ataduras, a lo exclusivo, a renunciar a la “fiesta” (desvelos, amigos, relaciones sexuales, borracheras, etc.). Pareciera que es más importante apostarle al placer inmediato y efímero que al compromiso a largo plazo. Pero también hay otros tantos que están dispuestos a renunciar a lo anterior y elegir el compromiso.
Más sin embargo, qué es lo que sucede con las damas jóvenes, que a veces lo anteriormente mencionado, no les es suficiente. Que hay de aquellas, que en sus veintes no encontraron a su “media naranja”; están por cumplir los 30 o ya los cumplieron y de repente sienten una oleada de incertidumbre que las paraliza. Se cuestionan su capacidad de relacionarse con el sexo opuesto, se autoanalizan y descubren que de alguna manera están siendo exigentes con los parámetros con que evalúan a sus pretendientes. Si ellas, son profesionistas, seguramente pedirán lo mismo. A las mujeres les gusta que los hombres hagan alarde de sus hazañas, las cautiven con sus logros y que proporcionen esa tranquilidad de saber que serán proveídas con lo indispensable y algo más.
En esta etapa muchas de ellas se preguntarán si desean formar una familia, tener hijos y criarlos. El reloj biológico apresura a tomar decisiones precipitadas. Pero que hay de aquellas mujeres que no se cuestionan nada de lo anterior, que en realidad es una fantasía y están convencidas de que solas se encuentran mejor.
Las mujeres de hoy en día son más exigentes consigo mismas y con los demás. Sus expectativas hacia las relaciones de pareja siempre van acompañadas de tintes idealistas más que realistas. Antiguamente las parejas no se escogían con tanto escrutinio, a veces eran impuestas o arregladas. Es cierto que numerosas señoras aguantaron demasiado. En ese entonces era impensable una separación o un divorcio, así que ellas toleraban agresiones verbales, violencia, infidelidades, engaños, etc. Hoy en día las mujeres son y pretenden ser diferentes, su objetivo es llegar a tener paz y libertad. Si en el camino se atraviesa la felicidad junto con una pareja, se sentirán plenas. Pero ya no serán y se sentirán señaladas, ofendidas y consumidas por la crítica al estar solteras.
Será tema de una extenso estudio el conocer si repercute en algo la elección hacia la soltería, de cómo fuimos criadas y educadas para poder elegir pareja de manera asertiva. Tendrá algo que ver lo vivido y experimentado de las relaciones de pareja cercanas, para una buena elección? Vivimos una época donde los trastornos narcisistas encabezan la lista de los pacientes vistos en psicoterapia. Por lo tanto, puede que muchas de estas mujeres se sientan tan grandiosas, que la idea de servir a otro les inquieta. Mujeres que probablemente no toleran el sometimiento, que no se consideran conformistas y sumisas.
Actualmente los padres educan para que sus hijos crezcan libres, autónomos y capacitados para el futuro. Y cuando lo cumplen, no es suficiente. La sociedad y familia les exige una pareja, un matrimonio e hijos. A pesar de esto hay mujeres que optan por seguir solteras. No sabemos, si son felices, o si están resignadas o convencidas. El punto es que son mujeres solteras a las cuales se les debe un respeto.
Si te identificas con el caso, tienes alguna duda o deseas hacer algún comentario, no dudes en comentar en nuestro blog o mandar un correo. Nos interesa saber tu opinión.
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¿Cómo puede ayudarme un psicólogo de la salud?
Es muy probable que ésta pregunta llegue a surgir, ya que al escuchar hablar de un psicólogo podrías llegar a pensar que es para “gente loca”, “yo me siento bien”, “¿de qué me sirve hablar de mis problemas con otros?”, etc. Pero muy pocas veces nos detenemos a observar que nuestras emociones tienen gran impacto en nuestra salud y enfermedad. Como sociedad he podido observar que en muchas ocasiones tendemos a acudir con un especialista cuando ya existe dolor o complicaciones de por medio; y pocas veces acudimos como mecanismo de prevención.
La psicología de la salud ha tenido un gran impacto y evolución en los últimos años, en los cuales se ha ampliado la gama de posibilidades de actuar y apoyar a pacientes en distintas fases relacionadas con la enfermedad. A continuación, te comparto una lista de posibilidades en las cuales un psicólogo de la salud te puede orientar:
- Promoción de la salud: orientada principalmente en la educación sanitaria, el control de variables afectivas y conductas basadas en el cuidado de tu salud.
- Prevención: orientada en la psicoeducación y modificación de conductas y hábitos de riesgo, así como en la detección e intervención precoz de la enfermedad, o en la disminución de secuelas y/o recaídas.
- Evaluación: en el tratamiento y rehabilitación de trastornos específicos, principalmente cardiovasculares, del sistema nervioso central, gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos, renales, visuales, endocrinos, inmunitario, ginecológicos, sexuales, alimentarios, del sueño, dolor crónico, cáncer, entre otros.
En ocasiones la pregunta puede ser la siguiente “¿cómo le hago para conocerme mejor?”; es por eso que acudir con un psicólogo de salud favorece dicha conciencia por medio de orientación y acompañamiento, en donde puedas establecer y lograr objetivos a corto, mediano y largo plazo a beneficio de tu salud. Muchas veces podemos dedicar nuestro tiempo y energía en el cuidado de otros o a depositar nuestra salud hasta el último en nuestra lista de pendientes, pero lo importante a considerar es que nunca es tarde para generar cambios que beneficien nuestro cuerpo y mente.
Y esto es sólo el comienzo, nos seguiremos leyendo. No dudes en contactárnos si quieres atención personalizada.
Hasta la próxima.
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