Cuando nos enfrentamos a una pérdida, atravesamos por una etapa que llamamos duelo:

¿Conoces qué es el síndrome de burn out?
El síndrome de Burnout (SB) o síndrome de sobrecarga, fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como un factor de riesgo para la salud mental, por las consecuencias físicas, cognitivas y emocionales que conlleva.
Es un proceso en el cual las personas se encuentran agotadas emocionalmente y físicamente, experimentado una falta de energía o motivación para desarrollar las actividades con normalidad. Las personas se viven con un grado elevado de estrés, y dejan pasar un largo periodo de tiempo sin atenderse y sin llevar estrategias de autocuidado.
El SB se puede presentar en diversas áreas, sin embargo se ha identificado en el área laboral y de salud. En el área laboral, se presenta en aquellas personas que durante un periodo de tiempo han experimentado un alto nivel de ansiedad debido a las múltiples actividades que tiene que desempeñar. La persona con SB posiblemente dará un servicio deficiente a en su trabajo, será inoperante en sus funciones o tendrá mayor ausentismo, exponiendo a la institución en que labora a pérdidas económicas y fallos para alcanzar sus metas.
En el área de salud, se han identificado en aquellos cuidadores primarios de pacientes con enfermedades degenerativas o que requieren una atención la mayor parte del tiempo por presentar un grado de dependencia. Se pueden presentar en el personal de salud o en cuidadores primarios, como un miembro de la familia. En el contexto de la pandemia por COVID-19, se ha visto un incremento de este síndrome debido a la sobrecarga que experimenta el personal de salud.
Backus y Heyn (2017), mencionan algunos signos y síntomas del estrés y la carga del cuidador, los cuales se pueden dividir en las siguientes áreas:
- Física: fatiga, agotamiento, problemas para dormir, disminución de la fuerza y resistencia
- Psicológica: irritabilidad, ira, depresión, incapacidad para concentrarse, dificultad para recordar.
- Financiera: pérdida de empleo o dificultad para mantener las responsabilidades laborales
- Social: tendencia al aislamiento
¿Existe tratamiento para el SB?
Intervenciones orientadas al bienestar y establecimiento de las habilidades de afrontamiento del cuidador. Se ha visto que el conocimiento sobre la enfermedad y aprender a reconocer los comportamientos alterados subyacentes de la enfermedad, puede ser muy útil para disminuir los niveles de ansiedad en el cuidador (Sörensen el al., 2002; Zarit, 2008).
Intervenciones psicoterapéuticas, principalmente aquéllas enfocadas en la modificación del comportamiento: las técnicas cognitivo-conductuales favorecen la restructuración cognitiva y modifican los pensamientos negativos que afectan al cuidador, mejorando en éste su calidad de vida y disminuyendo sus niveles de sobrecarga y depresión (Losada-Baltar, Izal-Fernández de Trocóniz, Montorio-Cerrato, Sörensen et al., 2002; Vázquez, Otero, López, Blanco & Torres, 2010; Zarit, 2008).
Intervención enfocada a mejorar el rendimiento cognitivo disminuido en cuidadores de pacientes dependientes expuestos a estrés crónico. Las personas pueden presentar errores constantes de atención, memoria, fluidez verbal, entre otras.
El mejor lugar para identificar dichos síntomas es el consultorio con un especialista, debido a que los cuidadores suelen acompañar a sus pacientes a las citas médicas, por lo que el profesional de la salud podrá realizar preguntas sobre las principales áreas de riesgo, cómo se están manejando y cuánta carga o estrés están experimentando. Es un espacio en el que se puede evaluar la capacidad de los cuidadores para ayudar a su paciente, así como determinar qué tan bien los cuidadores se cuidan a sí mismos y a sus propios problemas de salud, y si tiene periodos de descanso del cuidado. Existen escalas como cuestionarios, que ayudan al diagnóstico y a la pronta intervención (Zarit, 2008).
Si te identificaste con alguno de estos síntomas y tienes más dudas o comentarios sobre el Síndrome de Burn Out, no dudes en contactarnos.
Ver más
Causas, consecuencias y tips para mejorar la calidad del sueño
¿Problemas para dormir?
El ciclo de sueño-vigilia es indispensable para mantener y reorganizar los circuitos neuronales, por lo que un adecuado periodo de sueño permitirá el adecuado funcionamiento del cerebro y su adaptación al ambiente.
La duración del ciclo sueño depende de la edad, y se compone de dos fases, siendo la segunda la más profunda del sueño, llamada “Movimientos oculares rápidos (MOR)”.
Cuando las personas presentan dificultades para dormir, se debe considerar la cantidad y calidad de las horas de sueño, e identificar si los problemas se presentan al inicio (conciliación) o en el mantenimiento (durante la noche). Para ello, es importante llevar a cabo un registro diario o bien, apoyarse de cuestionarios como el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh.
Las causas más comunes son:
- Alteraciones respiratorias, cardiovasculares, miccionales, neurológicas, psiquiátricas
- Dolor corporal
- Ingesta de algún medicamento
- Cuestiones laborales: turnos nocturnos
- Abuso de sustancias: drogas, alcohol, tabaco
- Situaciones estresantes
- Actividades en cama: leer, trabajar
- Luz azul: exposición a dispositivos electrónicos
Las consecuencias de la privación de sueño se pueden dividir en tres áreas: fisiológico, cognitivo y afectivo.
Consecuencias fisiológicas:
- Fatiga excesiva y presencia de “microsueños” involuntarios
- Mayor probabilidad de desarrollar un trastorno mental
- Suprime el sistema inmune
- Dolor de cabeza
- Agotamiento
- Riesgo coronario
- Problemas de crecimiento
- Disminución de la temperatura corporal
- Disminución de reflejos en tiempo y precisión
- Mayor probabilidad de DM Tipo 2
- Obesidad
Consecuencias cognitivas:
- Dificultades en la atención y concentración
- Desgaste rápido ante tareas de esfuerzo, disminuye el rendimiento (laboral/escolar)
- Alteraciones en la capacidad de juicio, en la valoración de situaciones riesgo-beneficio
- Mayor rigidez cognitiva
- Alteraciones en el lenguaje, como la dificultad para recordar algunos nombres de cosas (anomias)
- Enlentecimiento cognitivo
- Fallas en la memoria de corto plazo y de trabajo
Consecuencias en la esfera afectiva:
- Alteraciones del humor
- Baja tolerancia a la frustración
- Irritabilidad
- Enojo
- Desmotivación
Por lo que es muy importante que se implementen acciones específicas para poder establecer una adecuada higiene del sueño, y descartar la presencia de un trastorno del sueño.
La higiene del sueño se puede definir como un conjunto de comportamientos y recomendaciones ambientales destinadas a promover el sueño saludable, a continuación se enlistan algunos tips para mejorar la calidad de su sueño.
Factores externos:
- Mantén una rutina para dormir, trata de mantener un horario y respetarlo
- No uses tu cama para leer, trabajar, ver la tele, celular, etc.
- Procura que tu cuarto esté oscuro, elimina todos los dispositivos que irradien luz
- Es importante mantener orden y limpieza en tu cuarto, tu cerebro percibirá que es un espacio de seguridad y descanso
Alimentación
- Evitar consumo de café, té, cacao
- Evitar nicotina, al menos 1hr antes de dormir
- Cuida que tu cena sea ligera
- Consume alimentos con:
- Vitamina b6, b1: germen de trigo, alimentos integrales, frutos secos
- Hidratos de carbono: cereales
- Triptófano: lácteos, plátano, pescado
Durante el día:
- Realiza actividad física, al menos 30 minutos
- Toma un tiempo para anotar pendientes, preocupaciones
- Si tomas siesta, que ésta sea antes de las 4pm y que no sobrepase los 30 minutos
- Antes de dormir, realiza ejercicios de relajación, respiración y estiramiento
Durante la noche:
- Si te despiertas, no veas la hora
- Si no puedes dormir, levántate. Realiza una actividad que no involucre el uso de aparatos electrónicos
- Si te ayuda, escucha música tranquila con volumen bajo
- Realiza ejercicios de respiración o mindfulness
- Si tienes problemas para dormir, realiza un registro del sueño
Si tienes alguna duda, no dudes en contactarnos para brindarte una mejor orientación e intervención.
Ver más
Pautas para el duelo por fallecimiento por COVID-19
Si en estos momentos estás atravesando por la pérdida de un familiar o conoces a alguien que está atravesando por esta situación, queremos brindarte las herramientas que te pueden ayudar a enfrentarla de la mejor manera posible.
Las circunstancias en las que el paciente fallece por el diagnóstico de COVID-19, pueden generar frustración en los familiares o personas cercanas debido al contexto actual: el aislamiento, la falta de comunicación y acompañamiento físico, así como la realización de un proceso de despedida como les hubiera gustado hacerlo en circunstancias “normales”.
Es por ello que se recomienda la realización de un ritual de despedida, ya que éste facilita la elaboración y afrontamiento del duelo. Es un acto simbólico que ayuda a expresar nuestros sentimientos ante una pérdida, consisten en actividades como:
- Escribir una carta: puede ser de agradecimiento, recordando los momentos positivos, y mencionando todo lo que le hubieras querido decir para despedirte. Si no quieres escribir una carta, puedes buscar un espacio en casa que te permita privacidad, tomar una foto que tengas con tu familiar y expresarle lo que sientes en ese momento.
- Escribir o grabar un mensaje para compartir: este recurso ayuda a realizar una despedida con las personas cercanas y con quien tú quieras, para darle un homenaje a la persona que falleció.
“Rincón o caja del recuerdo”: puedes colocar una foto y algunos recuerdos. Puedes compartir esta actividad con otros miembros en casa para expresar lo que están viviendo. - Diario: en donde puedas anotar lo que sientes y piensas, esto te ayudará a tomar consciencia de la realidad de la pérdida, a identificar emociones y el afrontamiento durante este proceso.
- Contactar con familiares y/o amistades: de manera telefónica o video llamada como una manera de despedirse y expresar lo que sienten. Siempre respetando el proceso de cada integrante, ya que algunos preferirán no compartir sentimientos o recuerdos. Pueden realizar una ceremonia, y dejar un minuto de silencio en homenaje a su familiar. Es importante incluir a todos los miembros de la familia, y que cada una tenga la libertad de participar o no.
Este proceso de duelo no es fácil, ni rápido, es importante mantener un equilibrio, ya que hay una mezcla de pensamientos entre el “no puedo con esto” y el “tengo que ser fuerte y continuar”. No es fácil, pero es posible. Puedes darte el tiempo necesario para equilibrar tus propias cargas.
Trata de tener equilibrio en tus actividades diarias, en donde puedas realizar tareas de “conexión”, como el ritual de despedida que te describimos anteriormente, y actividades de “desconexión”.

Este proceso de duelo llevará un tiempo personal, pero es importante que identifiques tus emociones y actividades, y pidas ayuda en caso de necesitarlo. Cualquier duda o comentario que tengas, nos puedes escribir y con gusto te apoyaremos.
Referencias: Instituto IPIR Duelos y Pérdidas. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).

Cuando el paciente fallece por COVID-19
La situación que estamos viviendo es nueva e inesperada, y conlleva diferentes cambios en nuestro ámbito laboral, familiar, personal y económica.
Como personal de salud, es importante que la comunicación que se establezca con la familia sea lo más clara posible. En caso del fallecimiento del paciente, es probable que tengas que repetir el mensaje varias veces por el posible estado de confusión o shock del familiar.
Un aspecto que puede ayudar, es comunicar cómo falleció la persona. Si se encontraba intubado, transmitirle que no sufrió, ya que fue ayudado de la sedación en sus últimos momentos. Asimismo, comunicar que a pesar de la distancia física, el personal siempre estuvo al pendiente para brindarle la mejor atención.
Si es posible, darle la opción al familiar de poder llevar algún objeto simbólico para que el profesional encargado de preparar el cuerpo lo introduzca en la bolsa.
Recordar que cualquier gesto, mirada, palabras de comprensión, hacen que el familiar se sienta acogido.
Como personal de salud:
Si usted lo necesita, puede realizar un pequeño acto de despedida hacia su paciente.
Si lo requiere, puede tomarse unos minutos y apoyarse en algún compañero de trabajo.
Lo que puede ayudar es la realización de un ejercicio de respiración lenta y profunda. Inhale en 5 segundos, mantenga el aire en 5 y exhale en otros 5 segundos. Si puede repetir esto mínimo 4 veces, logrará entrar en un estado de relajación.
Es importante que valide su trabajo, usted hizo todo lo que estaba en sus manos, hay circunstancias externas que no dependen de nosotros y en ocasiones, puede generar mayor frustración.
Encuentre un momento para aceptar, expresar emociones y pensamientos: tristeza, miedo, enojo, impotencia, frustración, etc.
No responsabilizarse o exigirse en exceso. Reconocer cuando requiere de un apoyo o breve descanso, siempre comunique sus necesidades.
Durante este tiempo es importante planificar momentos y espacios de distensión diarios entre el equipo, en donde puedan hablar y compartir lo que están experimentando (emociones, pensamientos).
Durante unos minutos puede prestar atención a las pequeñas experiencias positivas de cada día.
Busque apoyarse en personas cercanas, a pesar del distanciamiento, recurra a las llamadas o video llamadas para estar contacto con su red de apoyo (amigos, familia, colegas).
Cabe mencionar que debe estar atentos a los signos de alarma: sintomatología depresiva-ansiosa, y pedir apoyo profesional en caso necesario.
Frente a una pérdida, recuerde:
¿Qué decir?
No decir: Ánimo, no llores, distráete
Si decir: Estoy contigo, te apoyo
A todo el personal de salud: ¡Muchas gracias por su labor y profesionalismo!
Cualquier duda o comentario que tengas, nos puedes escribir y con gusto te apoyaremos.
Referencias:
Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. (2020). Guía para el abordaje no presencial de las consecuencias psicológicas del brote epidémico de COVID-19 en la población general.
Instituto IPIR Duelos y Pérdidas. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología. (2020). Recomendaciones psicológicas para afrontar la pandemia.
Ver más
