
Cuando el paciente fallece por COVID-19
La situación que estamos viviendo es nueva e inesperada, y conlleva diferentes cambios en nuestro ámbito laboral, familiar, personal y económica.
Como personal de salud, es importante que la comunicación que se establezca con la familia sea lo más clara posible. En caso del fallecimiento del paciente, es probable que tengas que repetir el mensaje varias veces por el posible estado de confusión o shock del familiar.
Un aspecto que puede ayudar, es comunicar cómo falleció la persona. Si se encontraba intubado, transmitirle que no sufrió, ya que fue ayudado de la sedación en sus últimos momentos. Asimismo, comunicar que a pesar de la distancia física, el personal siempre estuvo al pendiente para brindarle la mejor atención.
Si es posible, darle la opción al familiar de poder llevar algún objeto simbólico para que el profesional encargado de preparar el cuerpo lo introduzca en la bolsa.
Recordar que cualquier gesto, mirada, palabras de comprensión, hacen que el familiar se sienta acogido.
Como personal de salud:
Si usted lo necesita, puede realizar un pequeño acto de despedida hacia su paciente.
Si lo requiere, puede tomarse unos minutos y apoyarse en algún compañero de trabajo.
Lo que puede ayudar es la realización de un ejercicio de respiración lenta y profunda. Inhale en 5 segundos, mantenga el aire en 5 y exhale en otros 5 segundos. Si puede repetir esto mínimo 4 veces, logrará entrar en un estado de relajación.
Es importante que valide su trabajo, usted hizo todo lo que estaba en sus manos, hay circunstancias externas que no dependen de nosotros y en ocasiones, puede generar mayor frustración.
Encuentre un momento para aceptar, expresar emociones y pensamientos: tristeza, miedo, enojo, impotencia, frustración, etc.
No responsabilizarse o exigirse en exceso. Reconocer cuando requiere de un apoyo o breve descanso, siempre comunique sus necesidades.
Durante este tiempo es importante planificar momentos y espacios de distensión diarios entre el equipo, en donde puedan hablar y compartir lo que están experimentando (emociones, pensamientos).
Durante unos minutos puede prestar atención a las pequeñas experiencias positivas de cada día.
Busque apoyarse en personas cercanas, a pesar del distanciamiento, recurra a las llamadas o video llamadas para estar contacto con su red de apoyo (amigos, familia, colegas).
Cabe mencionar que debe estar atentos a los signos de alarma: sintomatología depresiva-ansiosa, y pedir apoyo profesional en caso necesario.
Frente a una pérdida, recuerde:
¿Qué decir?
No decir: Ánimo, no llores, distráete
Si decir: Estoy contigo, te apoyo
A todo el personal de salud: ¡Muchas gracias por su labor y profesionalismo!
Cualquier duda o comentario que tengas, nos puedes escribir y con gusto te apoyaremos.
Referencias:
Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. (2020). Guía para el abordaje no presencial de las consecuencias psicológicas del brote epidémico de COVID-19 en la población general.
Instituto IPIR Duelos y Pérdidas. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología. (2020). Recomendaciones psicológicas para afrontar la pandemia.
Relacionados
Cuando el paciente fallece por COVID-19
La situación que estamos viviendo es nueva e inesperada, y conlleva diferentes...
Procrastinación
¿Cuántas veces no hemos escuchado o incluso mencionado la frase “lo dejo para...


