
La muerte en tiempos de COVID-19
Un proceso de duelo ante la pérdida de un ser querido suele tener las características de ser doloroso y difícil de afrontar; entre más fuerte sea el vínculo, más complicado puede llegar a ser aceptar y afrontar una despedida.
El tiempos de COVID-19 los procesos de despedida suelen ser más complicados debido a las condiciones en las que nos encontramos y al poco o nulo contacto que se tiene entre paciente y familiares. Comúnmente la forma en la que se aborda la muerte de un paciente hospitalizado es por medio del contacto físico y palabras de despedida al ser querido dentro de la habitación previo o posterior a su fallecimiento.
Sin embargo, actualmente los pacientes que se encuentran hospitalizados en el área de terapia intensiva, intubados y muchas veces bajo efectos de sedación dificulta la comunicación con el medio externo; ya que los familiares tienen prohibido permanecer en las instalaciones, lo cual puede llegar a incrementar la sensación de incertidumbre y el miedo a lo que pueda llegar a suceder. Con base a mi experiencia, he podido observar en los familiares de pacientes con COVID-19 un alto nivel de angustia hacia lo que se imaginan como un desenlace catastrófico.
¿Qué se puede hacer en esos casos para humanizar los procesos y protocolos de despedida ante un mal pronóstico?
- Abordar las preocupaciones de los familiares para que ellos puedan verbalizar la muerte del paciente con una alta probabilidad de que suceda.
- Acompañarlos en la preparación de medidas a tomar ante distintos panoramas (por ejemplo, en caso de fallecer), con el objetivo de generar una anticipación a dichos eventos y que puedan tener claridad sobre los pasos a seguir en caso de que sucediera (documentación, funeraria, pendientes del paciente).
- Generar un proceso de despedida con distintos recursos, utilizando el que mejor se adapte al familiar. Pueden ser por medio de cartas, videos, audios, entre otros.
- Tener una adecuada comunicación con el personal médico para que por medio de ellos se pueda facilitar el ingreso de los familiares (en caso de que el hospital lo permita) o la transmisión de los recursos previamente mencionados al paciente.
- A pesar de que el paciente pueda estar inconsciente por niveles de sedación elevados, es importante mencionarle a los familiares que aún así la persona puede tener probabilidades de escuchar o percibir ciertos estímulos y que la finalidad de elaborar un proceso de despedida genera un efecto positivo en la elaboración del duelo.
Estas estrategias son medidas que se pueden considerar como saludables en un proceso de despedida estructurado ante las posibilidades de los familiares y de lo que se permita en la institución donde el paciente se encuentre hospitalizado. Sin embargo, se pueden adaptar a la situación y recursos con los que la familia y su medio cuenten. En caso de estar viviendo una situación similar, no dudes en contactarnos.
Psic. Rossy Aguilera Valdés
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