Adolescentes y límites

Padres con hijos adolescentes ¿Por qué es difícil poner límites?

La paternidad con hijos adolescentes es una labor que requiere de un gran compromiso, colaboración y responsabilidad por parte de los padres de familia; formar, o bien “educar”, además de enfrentar factores sociales, ambientales, biológicos, implica tomar en cuenta aspectos transgeracionales (historia de vida de las figuras parentales).

La adolescencia es una etapa de transición en el ciclo de vida del ser humano entre la infancia y la edad adulta; en el que influyen factores genéticos, biológicos, ambientales y sociales

Una optima práctica educativa consta de una estructura, ambiente emocional, control conductual, comunicación y transmisión de valores positivos; dónde se tome en cuenta el tipo de disciplina, características del adolescente y de los padres. Como ya se mencionó, la mayoría de los padres enseña a sus hijos de acuerdo a su vida previa; ejecutan un rol de padre o madre conforme a las normas, límites, creencias, valores y sociedad en que fueron formados; pues ciertamente no existen escuelas que enseñen a ser padres, pero muchos intentan ofrecer mejores oportunidades dando lo mejor, teniendo altas expectativas o simplemente basan un criterio de enseñanza dónde se permite la libertad sin límites o sin responsabilidad, o posturas rígidas dónde los padres no están dispuestos a ceder o perder el control pensando que los hijos deben simplemente acatar normas.

Diversas investigaciones mencionan distintos tipos educativos:

  • Autoritario: los padres de este estilo se esfuerzan por controlar, evaluar el comportamiento y las actitudes de sus hijos adolescentes, acorde a los patrones rígidos y abundantes en cuanto a normas y exigencias establecidas. Los niveles de comunicación y afecto son bajos, no se explican ni consultan las reglas, pues suele tener mayor importancia el obedecer, respetar su autoridad, usar el castigo y medidas estrictas de disciplina.
  • Democrático: el nivel de interacción, comunicación, afecto y control entre padres e hijos es alto. Los padres prestan atención, utilizan el razonamiento para dirigir y explicar lo ocurrido a sus hijos en cuanto a medidas punitivas, piden opinión, motivan a expresar y escuchar argumentos. Permiten que su hijo concientice sus conductas y tome decisiones; se recurre poco el castigo.
  • Permisivo: se caracterizan por ser padres con un nivel bajo de control y exigencia, pero con un alto nivel de comunicación y afecto, confunden el aprecio aceptando cualquier comportamiento y conducta sin enfatizar responsabilidades y normas que permitan al adolescente tomar decisiones y tener un control emocional; por lo que recurren poco al castigo.
  • Rechazo-abandono: es utilizado por padres que rechazan y son negligentes, no son receptivos ni exigentes, en pocas palabras sus hijos parecen serles indiferentes. Por tanto, la comunicación y el apego-afecto entre padres e hijos es distante, pues no hay normas ni vínculos que compartir. Son familias desestructuradas.

Actualmente muchos padres caen entre un estilo de crianza permisivo y autoritario, desean que sus hijos sean autónomos, libres, independientes y felices; sin embargo, esto ha ocasionado que pierdan su posición de padres, dónde su voz y postura ya no tiene lugar, han sido desplazados sin darse cuenta o simplemente permitieron que sus hijos tomarán partido y traspasaran los roles designados. Pues ahora los hijos son quienes ejercen un papel en cuanto a toma de decisiones y acciones sin consultar, para lo cual es muy probable que aún no estén preparados para poder visualizar las consecuencias de los actos ante el entorno social, amoroso, educativo, sexual, biológico, etc.; pues es una etapa en la que requieren de apoyo, ayuda, límites definidos y la dirección de los padres, una base sólida y estable, de no ser así, lo más probable es que se lleguen a sentir solos, abrumados y agobiados. Al parecer los padres están confundidos, ausentes, desapegados o poco interesados, pues cada vez hay más padres que presentan complicaciones para establecer límites a sus hijos adolescentes; por un lado, algunas figuras parentales expresan querer ver a sus hijos felices, pero por el otro algunos desean prohibir o castigar de una manera rígida bajo la que siempre tengan el control y marquen su autoridad, o simplemente se desapegan de su rol. Lo que es cierto es que en cualquier posición los padres forjan una relación distante, en la que no permiten espejearse y adquirir el aprendizaje importante para su desarrollo, coartando su desarrollo e identidad.

Quizá los tipos de paternidad, conlleve a cuestionar que es lo más correcto, pero sobre todo cómo hacer una paternidad democrática sin caer en lo permisivo o rígido; tal vez es una visión con distintas perspectivas. Pero lo que, si es claro, es que un hijo adolescente sin normas claras, ocasiona que el vínculo con sus padres y el modelo educativo se fracture.
Ofrecer siempre placer o satisfacción en la vida de los adolescentes genera frustración, irresponsabilidad, infelicidad, egoísmo y poca capacidad para comunicarse ante el mundo exterior, se fomenta impulsividad, exigencia impositiva, poca empatía; pues nada será suficiente aunque siga pidiendo desmedidamente, solo a través de la disciplina puede generar conciencia e identificación de las necesidades que requiere y desea, así como la importancia de esforzarse y satisfacción para conseguir las cosas. La libertad en exceso forjara a un dictador; aprender a decir no, permite que acepte y concientice consecuencias, riesgos, valores y responsabilidades; pues una vez que sale al mundo externo, la realidad es otra y debe enfrentarse a múltiples pruebas que quizá no pueda afrontar y/o resolver.
Algunas causas y consecuencias de comportamientos que suelen tener los padres con sus hijos adolescentes, y complican poner límites. (Nitsch & Schelling, 1998):

  1. Los padres no saben decir NO, temen parecer autoritarios: regularmente son figuras parentales que prefieren que sus hijos sean libres y espontáneos, y no sufrir presiones y prohibiciones; sin embargo, esto ocasiona que su estado emocional sea ambivalente e intolerante, una personalidad carente de confianza y seguridad que muestran ante una postura impositiva sin importan a quién sobrepasen.
  2. Los padres actúan conforme fueron educados: muchos padres educan conforme al modelo de sus padres, por lo que muchos desean corregir, componer o evitar experiencias que resultan complicadas y que no quisieran que sus hijos afrontarán, por lo que resulta difícil poner límites. Algunos por su parte quieren actuar autoritarios, otros sumisos (con temor). Muchos padres, aunque muestren desacuerdo en el actuar de sus hijos, prefieren no poner límites, ocasionando sentimientos de culpa, enojo, remordimiento y vergüenza; en algún momento los abuelos son quienes terminan educando.
  3. Los padres imponen límites estrechos: muchos padres no están dispuestos a cambiar su postura; algunos caen en la sobreprotección y excesiva permisividad cayendo en un alto nivel de temor por cuidar a sus hijos de cualquier peligro, impidiendo que su hijo pueda desarrollar su identidad, interactuar socialmente (pertenecer a un grupo), tomar decisiones y solucionar problemas. Algunos adolescentes toman una postura pasiva pues esperan a que sus padres resuelvan por ellos, ocasionando miedos, inseguridades y sin posibilidad de equivocarse.
  4. Los padres que dedican poco tiempo: son padres con remordimiento que buscan cubrir su escasa presencia ante actividades placenteras y grandes regalos. Por lo que tienden a rehuir de la educación, pues difícilmente el adolescente puede tener modelos de orientación, apoyo y ayuda, provocando que el vínculo de apego sea lejano, solos y desprotegidos. Este tipo de adolescentes es posible que se inmiscuya en ambientes de riesgo.
  5. Los padres no quieren prohibir: buscan que sus hijos sean libres, experimentados y autónomos, desando construir una relación amistosa con el adolescente evitando decidir y tomar órdenes, y permitiendo que su hijo adquiera responsabilidades para las que aún no se encuentra del todo preparado, sintiéndose agobiado, frustrado y solo.
  6. Padres que consienten exageradamente: el adolescente se convierte en el centro de la familia, todo gira a su alrededor; los padres complacen sus exigencias sin ninguna limitante, ocasionando que las exigencias sean cada vez mayores. Finalmente, son personalidades que difícilmente llegan a sentirse felices pues nada es suficiente y viven cada negación como algo intolerable, imponiendo su postura o cayendo en un trastorno emocional.

Por ello, es importante y necesario que los padres identifiquen, reconozcan, trabajen y evalúen los puntos positivos y negativos dentro de la estructura familiar, en este caso la reacción con su hijo. Lo importante es que puedan tomar medidas, estrategias y herramientas que permitan mejorar la relación entre padres-adolescente.

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