
Ser Psicólogo
El ser psicólogo implica una gran responsabilidad, no sólo por lo que ofrecen sino por mantener la mente, siempre abierta al cambio. Esto significa que se debe tener una entrenamiento de años, repasar una y otra vez los conflictos internos para comprender las acciones y reacciones hacia el exterior. Con los años, las resistencias se hacen más fuertes, al grado de creer que lo que se piensa es una realidad. S. Freud, analizaba personas menores de 60 años, ya que él especulaba que arriba de esta edad era muy difícil romper las resistencias para el cambio. Es decir, no es lo mismo una persona que se dice homofóbica a los 20, que a los 40 o que a los 60. Difícilmente la de 60 cambiará su forma de pensar. La expectativa de vida es muy diferente a la época de Freud, sin embargo las personas siguen siendo las mismas. Algunas más tolerantes y otras igual o menos.
Los psicólogos tienen un gran compromiso ya que constantemente deberán invertir en su persona y trabajar con sus resistencias, adaptarse nunca es fácil. Un psicólogo profesional podrá dejar a un lado sus resistencias, investigar, comprender y adaptarse a las nuevas generaciones.
“Yo defino la salud mental como la capacidad de cualquier ser humano a la adaptación, a pesar de que las circunstancias sean adversas”.
Bárbara Briseño
¡Feliz día del Psicólogo!
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Día del Maestro
Hoy 15 de mayo, celebramos uno de los acontecimientos principales en nuestro país “EL DÍA DEL MAESTRO”, que fue instituido por el presidente Venustiano Carranza, con decreto firmado en 1918.
Es una fecha muy especial, no solamente para los maestros, sino para nuestros recuerdos. Quién no tiene grabado en sus recuerdos una anécdota con alguno de los maestros que ayudaron a formarnos?
En la primaria enseñando y guiando algo esencial para nuestra vida como lo son el leer, escribir, sumar, restar. En la secundaria, además de aprender de ellos también aguantaron nuestra entrada a la adolescencia que muchas veces se convertía en insolencia hacia ellos, algunos otros les dimos lugar en nuestros afectos y fueron nuestro primer amor platónico. Llegamos a la preparatoria y quizás los vimos como la persona que nos enseñaba diferentes cosas, como quien nos aconsejaba si escoger ciencias o humanidades o simplemente como la persona a quien recurrir en caso de necesitarlo.
Si llegamos a la Universidad la relación se volvió adulta, ya no tenía que llevarnos de la mano para hacer bien la letra, o rogarnos para entregar la tarea, o amenazar si nos íbamos de pinta no, ahora era de “debes hacerlo solo y si algo necesitas aquí estoy para explicarte, para apoyarte”.
Todo lo anterior hace tan especial ese recorrido de 17 años que para unos fueron más y para otros menos, pero que hicimos en los años tempranos de nuestra vida y por dónde desfilaron muchos hombres y mujeres, “maestros”, dedicados a trasmitirnos el conocimiento y por eso deseamos agradecerles con estos pocos párrafos lo que hicieron por nosotros.
¡FELÍZ DÍA, MAESTROS!
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